Claves psicológicas para motivarnos...
Para sentirnos motivados en nuestras vidas y en nuestras relaciones de
pareja, o bien, con nuestros trabajos es muy importante reconocer en
nuestro interior lo que podríamos llamar la ACTITUD básica ante la
vida.
Muchas personas sienten en su interior una actitud de LUCHA por la
supervivencia. Con ello quiero decir que ven la vida desde una creencia de
base basada en el miedo a perder, a ser abandonado o a morir. Son estos
miedos muchas veces, que están en nuestro subconsciente y que no los
tenemos identificados, la CAUSA de que no sintamos una auténtica
motivación ante la vida y ante todo lo que en ella acontece.
Estos miedos proceden de nuestros ancestros, son miedos arquetípicos y
ancestrales que nos hacen vivir la vida desde la lucha.
La motivación se da de una forma natural en el ser humano cuando somos
capaces de limpiar estos miedos de nuestro subconsciente, son nuestras
limitaciones mentales. Esto no es una tarea fácil, pero a medida que lo
vamos haciendo emerge en nosotros la ALEGRIA INTERIOR, la
automotivación por la vida y por lo que en ella acontece.
Así, poco a poco, va emergiendo en nosotros una actitud que ve la vida como
una oportunidad para aprender, para mejorar, para AMAR, para amarnos
a nosotros mismos y a las demás personas que encontramos en nuestro camino
de vida.
Cuando vemos la vida como una oportunidad para aprender a amar y no como
una lucha nos sentimos con fuerza, con energía, los miedos se desvanecen y
la motivación surge por si sola.
Ver la vida como una escuela de aprendizaje en la que vamos desarrollando
más y más potencialidades que nos convierten en seres más felices por
nosotros mismos y seres más capaces de amar a otras personas que forman
parte de nuestras familias, amigos, parejas, etc.
Una de las claves que también nos puede ayudar en la motivación es la de no
pensar en personas tóxicas, sino la de pensar que en la vida nos
encontramos con personas que relacionarse con ellas supone para nosotros un
reto, un reto ante el cual tendremos que poner en práctica habilidades que
ya conocemos en nuestro interior y si no es así, aprenderlas y descubrirlas
para conseguir que esas personas difíciles de trato no nos desmotiven ni
nos amarguen.
Hemos de recordar siempre que la desmotivación ante las personas y
situaciones que se dan en nuestras vidas la provocamos siempre nosotros,
con nuestra manera de interpretar, de juzgar o de valorar el comportamiento
del otro. Pensar que el otro es un ser humano digno de nuestro respeto y
aprecio aunque no se comporte como nos gustaría que lo hiciese, es un
pensamiento que permite que no nos quedemos anclados en la decepción ni en
el desencanto ante el otro.
A nivel de pareja, por ejemplo, hemos de pensar siempre que la clave de
nuestro bienestar en pareja y de nuestra motivación y felicidad no ha de
estar nunca depositada en el otro, al contrario, la clave de nuestra
motivación y bienestar ha de surgir de nuestro interior. La felicidad y la
motivación la siento yo en mi interior y la comparto con mi pareja, pero
tengo muy claro que ella no me la da.
|
|
|
Una historia:
Una vez dos amigos vivían felices en su ciudad, compartían tardes de
charlas, de juegos, de deportes, etc. Un día se enteraron de que la ciudad
sería visitada por un gran circo que estaría más de dos meses en la ciudad.
Ellos contentos ante el acontecimiento asistieron a la primera función que
dieron los artistas y allí conocieron a una bella bailarina que les encantó
y que enseguida entabló conversación y risas con ellos.
Quedaron los dos prendados de la belleza y simpatía de la bailarina y la
cosa no quedó allí sino que repitieron estos encuentros con la bailarina
durante los dos meses. Disfrutaron de su compañía y empezaron a surgir en
ellos sentimientos de profundo cariño hacia ella.
Pero llegó el día en que la bailarina tuvo que partir con el circo para ir
a otra ciudad. Los dos amigos se despidieron de ella con abrazos, besos y
promesas de reencontrarse en un futuro.
Los días pasaron y una tarde uno de los amigos le preguntó al otro:
- Amigo, no te sientes triste y sólo después de la marcha de nuestra amiga
la bailarina del circo, yo siento una pena en mi interior que me cuesta
superar.
Y el otro amigo contestó:
- Mira, pues yo no, te explico ... " Yo ya era feliz antes que llegara
la bailarina a mi vida, cuando ella llegó y estuvo conmigo la disfruté, la
valoré, la aprecié y la amé, pero ahora que ella no está yo sigo siendo una
persona feliz, y sé que la vida me va a traer a otras personas con las que
podré compartir mi felicidad y mi alegría.
Assumpció Salat i Bertran
|
|
|
|
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada