4 de maig 2018

Per Pensar...




Para los taoístas chinos una crisis en la vida era llamada Wei-Chi. Ateniéndonos a su etimología, Wei significa peligro y Chi oportunidad. Wei Chi significa pues oportunidad en el peligro, siendo pues una oportunidad de crecer o un peligro de estancarse y sufrir. De la misma forma podemos afrontar nuestros conflictos con las personas o con la vida, como una oportunidad de superarnos o un peligro de estancarse y sufrir.

Lo que está claro es que para todos aquellos que buscan el sentido espiritual de la vida y quieren superarse realmente, todo lo que nos sucede en la vida es UNA OPORTUNIDAD DE APRENDER. Cuando hacemos algo bien y gozamos de la vida “aprendemos” que podemos y merecemos ser felices y también a confiar en nosotros mismos.

Cuando no hacemos algo bien y tenemos problemas “aprendemos” que hay algo que tenemos que cambiar para salir de la crisis; así cuando nos duele una parte de nuestro cuerpo “aprendemos” a hacerle más caso y mejorar nuestra salud.

Por lo tanto, ante cualquier conflicto con tu pareja o con cualquier persona plantéatelo de la siguiente manera:

1.- ¿Qué me pide aprender el conflicto al que me enfrento?

Seguramente que la otra persona tenga también algo que aprender, pero a ti lo que más te interesa es lo que tienes que aprender tú.

2. - No busques víctimas ni culpables en ningún conflicto. No hagas juicios porque siempre serán parciales, busca solamente aquello que tienes que aprender o mejorar en ti.

3. - Si aceptas que la relación conflictiva que tienes con tu pareja o con la otra persona es para aprender, observa detenidamente que tipo de conducta se da entre vosotros. Es decir ¿Uno es el sufridor y el otro el agresor? ¿Los dos peleáis por el poder? ¿Tú te sientes ofendido?

Procura verte a ti y a la otra persona desde arriba, como si estuvierais los dos en un escenario de teatro y veros desde las gradas como un simple e imparcial espectador. Así podrás descubrir qué relación habéis creado entre vosotros y cuál es el papel o guion que cada uno estáis interpretando. Así te comprenderás mejor y también podrás entender más a la otra persona, dando una oportunidad al verdadero entendimiento entre vosotros.

La rigidez y la intolerancia son hijas naturales del miedo y la memoria del pasado. Analizar la vida desde el miedo es renunciar no solamente a la luz de la mente sabia sino también a la gracia del corazón porque el miedo mata la mente y bloquea el amor que vive en nuestro corazón.

Cuando tenemos miedo de un conflicto no es el conflicto en sí quien nos turba sino nuestro miedo a sufrir. Este miedo nos hace incapaces de amar y comprender a las personas por creer que nuestro amor nos hará más vulnerables y sufriremos todavía más.

De lo que no nos damos cuenta es que todo esto nos hace ya en realidad sufrir y somos las primeras víctimas del conflicto. Si nos damos cuenta, si aceptamos y comprendemos que hay una posibilidad de liberarnos del conflicto, nuestra visión de las cosas cambiará y afrontaremos el conflicto no desde el miedo sino desde las ganas de aprender.

E. Bado

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