2 de nov. 2016


V
Unes paraules I ...

Imatge 1

Dos acorazados asignados a la escuadra de entrenamiento habían estado de maniobras con tempestad durante varios días. Yo servía en el buque insignia y estaba de guardia en el puente cuando caía la noche. La visibilidad era pobre; había niebla, de modo que el capitán permanecía sobre el puente supervisando todas las actividades.

Poco después de que oscureciera, el vigía que estaba en el extremo del puente informó “Luz a estribor”.

“¿Rumbo directo o se desvía hacia popa?”, gritó el capitán.

El vigía respondió “Directo capitán”, lo que significaba que nuestro propio curso nos estaba conduciendo a una colisión con aquel buque.

El capitán llamó al encargado de emitir señales. “Envía este mensaje: Estamos a punto de chocar; aconsejamos cambiar 20 grados su rumbo”.

Llegó otra señal como respuesta: “Aconsejamos que ustedes cambien 20 grados su rumbo”.

El capitán dijo: “Contéstele: Soy capitán; cambie su rumbo 20 grados”

“Soy marinero de segunda clase - nos respondieron - .Mejor cambie su rumbo 20 grados”.

El capitán ya estaba hecho una furia. Espetó: “Conteste: Soy un acorazado. Cambie su rumbo 20 grados”.

La linterna del interlocutor envió su último mensaje: “Yo soy un faro”.

Cambiamos nuestro rumbo.

El cambio de paradigma experimentado por el capitán - ilumina la situación de un modo totalmente distinto.

En la vida existen una serie de principios universales que en cierto modo han recogido siempre todas las culturas y todas la filosofías, son como los faros, el intentar no verlos o no seguirlos puede acarrearnos desastrosas consecuencias.

Siete hábitos de la gente altamente efectiva.

Stephen R. Covey.

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