25 de gen. 2010

EL CUERPO DOLOR EN EL LIBRO DE STIEG LARSON “LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES”

“ Una vez un hombre se acercó a un maestro para hacerle una pregunta:
- Maestro, siento que hay en mi interior dos grandes fuerzas, es decir, es como si en mi hubiera dos hombres, uno de ellos siente muchas veces rabia, resentimiento, rencor y clama por la venganza, en cambio hay otro hombre dentro de mi que es considerado, respetuoso, comprensivo, lleno de empatía y benevolencia. Unas veces siento como emerge de mi interior uno o bien el otro…. ¿Cuál de los dos cree usted que va a acabar convirtiéndose en mi YO manifiesto?

- La respuesta del maestro fue clara:
- Depende hijo mío del que tu decidas alimentar.”

Efectivamente en nuestro interior existen las dos fuerzas, las dos pulsiones, una que nos empuja a la rabia, a la venganza y al resentimiento y otra que nos impulsa hacia la comprensión y el perdón. Depende totalmente de nosotros, es nuestra responsabilidad dedicar TIEMPO y centrarnos en alimentar aquello que queremos se desarrolle en nuestro interior.


Novelas como la de S. Larson son lecturas que en buena parte nos impulsan a centrarnos en el lado oscuro, en los pensamientos y los sentimientos de la venganza, del odio, no quizás en todos los personajes, pero si en una buena parte de ellos.

La lectura de un libro como este estimula y alimenta lo que en términos de psicología algunos autores llaman el cuerpo dolor. El cuerpo dolor es una parte de nuestra psique, que todos los seres humanos poseemos de forma más o menos desarrollada y que para una gran mayoría de nosotros queda ubicado en el inconsciente de nuestra psique.

Lo más curioso de este cuerpo dolor es que aunque no seamos conscientes de su existencia opera en nuestro interior y busca la manera de verse envuelto en situaciones externas para sentirse alimentado y nutrido ya que sino fuera así moriría, y eso al cuerpo dolor no le interesa, no quiere morir , quiere seguir manteniéndose vivo y activo. Lecturas, novelas o películas como esta de Larson, le van de maravilla al cuerpo dolor para salir reforzado.

El cuerpo dolor se mueve por la rabia, la envidia, la tristeza, el miedo, la venganza, etc. Siente y cree que gracias a estas emociones y sentimientos puede conseguir el placer, la felicidad, el bienestar y la paz. El cuerpo dolor cree erróneamente que la venganza le va a dar la felicidad que busca, cuando en realidad ocurre lo contrario, lo sabemos todos por propia experiencia, la venganza acaba encerrándonos más y más en la prisión del cuerpo dolor.

Esta prisión de dolor y estos deseos de venganza en la que están atrapados muchos de los personajes de la obra , lo vemos por ejemplo en:

Henrik dice: - “Quiero que las futuras generaciones tengan acceso a mi historia cuando yo muera. Mi motivo es el más simple de todos: la venganza.
... Quiero que averigües que miembro de mi familia asesinó a Harriet Vanger y, desde entonces, se ha dedicado durante casi cuarenta años a intentar volverme loco”.

“Sin embargo no dejes que una persona que te ha insultado se salga con la suya. Espera tu momento y, cuando estés en una posición fuerte, devuelve el golpe, aunque ya no sea necesario hacerlo”.

Mikel otro de los protagonistas de la obra acepta el caso que le propone Henrik por una importante motivación, la promesa de que cuando finalice su trabajo Henrik le proporcionará la información necesaria para poder vengarse de Wennerström.

Harald, hermano de Henrik , está enfermo , loco de remate según lo define su propio hermano, así es, aparece como un personaje totalmente enfermo, con una ideología antisemita y con pasado consumido por su odio y sus deseos de venganza, y ve en Henrik a un hermano traicionero ya que se casó con una judía.

Lisbeth Salander , la principal protagonista de la película y la que atrae mayormente la atención del lector, es una chica de 25 años totalmente atrapada dentro de un cuerpo dolor muy grande, siente una gran desconfianza hacia la gente en general y se mueve en todo momento por el miedo a ser atacada y por sus deseos de venganza. El autor, sabe presentarla y describirla de tal forma en la obra que al final muchos lectores acaban solidarizándose con ella y acaban aplaudiendo lo que hace. Cuando como lectores tenemos estos sentimientos hacia Lisbeth Salander , o bien hacia otros personajes parecidos a ella , en realidad quién aplaude este comportamiento no es otro que el cuerpo dolor que hay en nosotros.

Es importante estar muy atentos a como alimentamos nuestra psique, con según que tipo de lecturas o películas nuestro cuerpo dolor sale más reforzado y por consiguiente más crecido después de ello. A no ser, claro está, de que seamos capaces de hacer una lectura muy consciente de la obra, viendo y entendiendo en todo momento las razones que movilizan el comportamiento de los personajes.

Dentro de la obra cabe destacar el comportamiento de dos personajes, el abogado Holger Palmgren, i el de Harriet.

Palmgren que es el que aparece como el primer administrador de Lisbeth, muestra en su comportamiento y tiene ante ella una gran madurez de carácter, es capaz de darle consejos a Lisbeth desde una base de auténtico respeto y cariño hacia ella, la alecciona sobre la importancia de la responsabilidad sobre sus actos. Ve en Lisbeth a una persona necesitada de ayuda y de un firme apoyo. Según él todas las personas tienen derecho a una oportunidad. Vemos en Palmgren un personaje que ha desarrollado una gran madurez emocional, no es un personaje atrapado por el cuerpo dolor.



El caso de Harryet, también es curioso de analizar, ella al igual que Lisbeth ha sufrido vejaciones y malos tratos des de su más tierna infancia, tanto por parte de su padre, como de su hermano, y ante ello actúa en un momento dado en defensa propia, y mata a su padre, pero luego más tarde ante su hermano decide que es mejor alejarse de la situación. Es el momento en el que desaparece y se va a pasar un largo tiempo de su vida encerrada en un monasterio Italiano, no por que quiera meterse a monja, sino por que necesita ese tiempo para poder limpiar todo el dolor, toda la culpa que se ha generado en su interior. Es curioso observar como este personaje no elige el camino de la venganza, sino el camino de la autosanación interior, un camino que des de la perspectiva de la madurez psicológica es mucho más sensato e inteligente. No se erige ella como justiciera, sino que se aparta, se esconde y deja que la vida siga. Lo que le duele en el alma es la separación y la falta de contacto con su tío Henrik .

En definitiva una obra y unos personajes que nos invitan ha hacer esta reflexión de cómo actuar ante los malos tratos, ante los abusos, ante comportamientos de sujetos que están verdaderamente enfermos y atrapados por un cuerpo dolor híper desarrollado que en el caso del psicópata llega a tal punto en que no le permite conectar ni por un breve instante con su naturaleza esencial.


En nuestras manos está el desarrollar un nivel de autoconciencia suficiente que nos permita reconocer cuando estamos actuando movilizados por este cuerpo dolor y cuando nos hallamos involucrados en situaciones que lo alimentan y lo engrandecen.


Y como parte final de estas reflexiones , una historia para pensar….

“Una vez en una empresa, había dos compañeros, se sentaban el uno cerca del otro, gestionaban tareas de forma conjunta. Uno de ellos, no podía soportar la forma de ser del compañero, su comportamiento le sacaba de quicio, despertando la rabia y el mal rollo en su interior.

Un día en la empresa se organizó un juego, parecido al del amigo invisible, en el que tenían que hacerse regalos mutuamente. En el sorteo le tocó al trabajador resentido hacer un regalo a su compañero.
Se le ocurrió una idea, cogió una bonita caja la llenó de desperdicios y de basura, la envolvió con un bonito papel de regalo y “satisfecho” por lo que había hecho se la entregó a su compañero.
El compañero al recibirla, la abrió, la miró y sin reaccionar, sin quejarse, sin enfadarse, la vació, la limpió y a continuación la llenó de hermosas rosas y claveles que desprendían un maravilloso olor. La envolvió y se la entregó a su compañero."

Assumpció Salat i Bertran
Psicóloga i Consultora en RRHH
www.agape.cat

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